Cuidad de méxico

Actualizado: 14 de abr de 2019

Ciudad de México es un estado de ánimo agotador.



... es un estado de ánimo agotador.


Aquel en el que estás permanentemente excitado pero que al final del día te mata de cansancio, se apodera de ti y te atrapa.


Ciudad de México para mí es eso, un lugar a donde llego y no para, hasta que duermo; un lugar que me emociona y me sorprende sin importar el día o el clima.


Un lugar que no se detiene, donde la vida sigue y sigue siempre, ni ante las letras, ni poemas, ni ante los artistas, premios, reconocimientos o turistas.


No para ni se sorprende ante la violencia, atropellos, asaltos o delincuencia. No voltea a ver los actos de amor, las celebraciones en el Azteca o en el Ángel de la Independencia. No se detiene ni en los días más nublados, ni en las tormentas más frías, ni en los días más calientes y soleados.






Solo vi a la Ciudad de México detenerse una vez. Se paró algunos segundos, tal vez se convirtieron en minutos. Fue un día de septiembre cuando se movió la tierra para parar el mundo (de algunos).


Cuando el tiempo reinició, todo el movimiento fue subjetivo, se movía a diferentes velocidades; miles de revoluciones por minuto y también en cámara lenta, como la Phantom o en slow motion. La gente paró y reinició para ver al de junto: CDMX se convirtió en una cadena, todos trabajaban al mismo tiempo y solo paraban al subir los puños.



Pero esa es otra historia, probablemente un paréntesis en la ruta, una parada de emergencia, un vagón, un avión en el hangar equivocado, en Escocia en vez de Alemania. Unas comillas, un alumno de primer semestre en el salón erróneo, un zapato izquierdo en el pie derecho, un calcetín perdido y nunca encontrado, un pan con mermelada que cae del lado correcto, un azar, un malentendido, un día sin noche, una oración sin punto final.


Ciudad de México es el pequeño mundo, el lugar de los negocios, la capital del diseño, la ciudad de estudiantes y mejores vacantes. La ciudad del tráfico y el ruido, la ciudad donde hasta en los días más nublados hay atardeceres gloriosos, si te encuentras bien ubicado y subes la vista hasta la cúpula de aquel edificio marmoleado, lo verás.




Me encanta ir a CDMX aunque nunca me siento preparada. Ciudad de México es un gran museo, uno inquietante, te enseña sus rarezas en cada esquina y también sus maravillas. Tomar una sangría preparada en La Alameda, recorrer la Condesa en scooter, comer hamburguesas, esquites o donas de churros en cualquier puesto; Ciudad de México siempre te saca de la rutina.


Podrán pensar que no es algo extraordinario, viajar en carretera por alrededor de dos horas y media a una ciudad que está a unos cuantos kilómetros de Puebla, pero no me podrán negar que Ciudad de México tiene algo especial.





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© 2018 by Fátima Prieto.