© 2018 by Fátima Prieto. 

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Aeropuertos

Rostros, vidas y rutinas.



Tengo cierta obsesión por los aeropuertos.

Su gente y sus historias.

Tantos rostros, tantas vidas, tantos motivos.


El aeropuerto es esa parte en el mundo donde casi todo es válido.

Tierra de nadie

Un rincón sin horario, pero con tiempos exactos.

Sin camas, pero con sueños.


Despedidas amargas, encuentros furtivos, bienvenidas anheladas.

Un lugar lleno de secretos.


Pisos repletos, mochileros al suelo, gente con traje, gente leyendo, niños riendo.

Música en los oídos, gente corriendo.


El aeropuerto es aquel lugar del que siempre quieres salir y al que siempre quieres llegar.


Es el inicio y el fin.


Cuando llegas es el primer punto de contacto con tu destino, una descripción anticipada, del libro, la portada. Cuando te vas es el puno final, el resumen del destino, del libro su síntesis o epílogo.


Una de mis partes favoritas es pasando seguridad, sentir alivio ya que a partir de ahí solo toca esperar y disfrutar de aquel lugar de paso, sus salas de espera y observar a la gente caminando, corriendo o durmiendo. Es la única oportunidad de conocer el lugar, empezar o terminar un libro, escuchar música, comer o comprar.



Mi segunda obsesión y definitivamente mi parte favorita es el avión.

Aquel armatoste de metal que realiza lo imposible, volar.


El lugar donde la suerte (o pagar extra) determina si serás el afortunado de ver por aquella ventana como poco a poco los coches, calles y campos se convierten en pequeños puntos, simples líneas o inmensos cuadros que te dan una visión general.


Por la noche verás las interminables luces que irán corriendo, parpadeando o se mantendrán fijas en un mapa que se volverá mas pequeño hasta dejarte ver toda la ciudad.





Ver a los niños saludar o despedirse de la gente o del lugar donde van a aterrizar o a despegar sin saber que no hay nadie que los mire más allá de los que están ocupando ese mismo lugar.


Ver el miedo o la esperanza en las caras de los ya no tan pequeños.


Los rezos al cielo y la emoción en el momento en el que el avión despega y deja atrás el suelo.


No importa el cansancio, no importa el lugar, el aeropuerto es mi parte favorita de viajar.

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